La Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta envió a la Diputación la autorización para excavar la superficie que ocupará el pabellón diseñado por Francisco Vidal para la protección del dolmen de Dombate. Los trabajos son previos a la obras y saldrán a licitación en los próximos días.
Mientras tanto, técnicos del organismo provincial revisan el proyecto de ejecución del edificio, después de que encontraran algunos problemas e indicaran al arquitecto la necesidad de realizar cambios para que el diseño se ajuste al plan especial. El documento será remitido también en unas semanas al departamento de la Consellería de Cultura que deben dar el visto bueno.
Seis meses
En principio no hay prisa para que este trámite se lleve a cabo. A partir de que se haya contratado a la empresa que realizará la excavación del yacimiento habrán de pasar como mínimo seis meses para que puedan entrar los obreros en el recinto. Este es el período previsto para las investigaciones, que pueden prolongarse en función de los hallazgos que se produzcan o la necesidad de ampliar las zonas de actuación.
Según el proyecto elaborado por el arqueólogo Manuel Lestón, se trabajará en una superficie de 1.148 metros cuadrados que corresponde al entorno más inmediato al dolmen. También se realizará una limpieza del área que ya fue excavada por José María Bello Diéguez entre 1987 y 1989. Asimismo se efectuarán catas en la zona en la que está previsto construir el edificio de acceso a la instalación, en el área en la que ahora se encuentra la puerta de acceso.
Las labores se efectuarán en varias fases tomando como referencia la carpa que cubre ahora el monumento y que tiene una superficie muy similar al pabellón.
La llamada zona 1 es la que se encuentra en el interior de la carpa. Desde la pared se dejará sin tocar un pasillo de dos metros de ancho en todo el perímetro interior para seguir permitiendo las visitas de los turistas. Esta zona tiene 283 metros cuadrados y será en la que se realicen actividades más intensivas. Además, se procederá a la limpieza del dolmen y su entorno más inmediato. Se retirará la tierra sedimentada en estos 20 años y la vegetación que ha crecido en el yacimiento.
Segunda fase
La segunda fase será en el exterior de la carpa. Se dejará un metro de pasillo para garantizar la estabilidad de la instalación y se excavará en un entorno de cuatro metros de ancho, lo que supone que se estudiarán un total de 433 metros cuadrados de terreno.
Una vez que concluyan estas dos partes, los arqueólogos y la Dirección Xeral de Patrimonio valorarán los hallazgos, sobre todo si se trata de estructuras que estén ligadas de alguna manera con el dolmen o que hayan intervenido en su construcción. En las catas realizadas hace dos años se encontraron zanjas, pozos y hogueras, que podrían estar conectadas con el yacimiento arqueológico.
En función de lo que se decida en ese momento se acordará excavar o no el área de reserva, que será un pasillo de tres metros en torno al dolmen. Esta tierra es la que sustentará la carpa, por lo que será preciso sacarla. En el caso de que sí se realicen labores en este espacio, el terreno que se removerá será de 336 metros cuadrados.
Al margen de las excavaciones junto al dolmen, se realizarán catas en el espacio que ocupará el edificio de recepción de visitantes. Para esta zona, está prevista la realización se seis sondeos de 16 metros cuadrados cada uno de ellos, muy similares a los que se realizaron hace dos años en los alrededores del yacimiento y que se taparon para evitar el deterioro. El área que se pretende estudiar en este caso es de 96 metros cuadrados.
La Diputación ya tiene una partida de 36.000 euros para la dirección arqueológica, que correspondió al autor del proyecto. Después de la licitación se conocerá el presupuesto de las excavaciones.
Los trabajos previstos harán que la construcción del edificio que protegerá el dolmen se aplace hasta mediados del próximo año, por lo que la construcción que eligieron técnicos de la Xunta y la Diputación no estará listo hasta finales del 2009 o principios del 2010.
Hasta el 30 de septiembre el yacimiento seguirá abierto todos los días en horario de mañana y tarde y a partir de octubre solo se mostrará al público los fines de semana y los festivos, aunque podría estar a disposición de los colegios un día de la semana.