La fábrica de madera de Díaz, ya desaparecida, marcaba hace décadas la división entre los barrios de San José y A Goubea. Todavía hoy, algunos carballeses entrados en la edad de la jubilación aluden «á joubea » en referencia al tramo de la calle Vázquez de Parga comprendido, aproximadamente, entre la plaza de Vigo y el centro, aunque son muy pocos los jóvenes que sabrían identificarlo.
A lo largo de ese territorio de transición -desde la antigua delimitación de la parroquia de Bértoa hasta el corazón de la villa-, las promociones de viviendas sociales construidas durante el franquismo se mantienen todavía como símbolos de la historia reciente de la capital de Bergantiños y como ejes del crecimiento urbano que experimentó la localidad en torno a la travesía de la AC-552.
En la esquina de Vázquez de Parga con Vila de Corme se levanta uno de esos inmuebles, de estética muy parecida al que se ubica un poco más arriba, en el cruce con la Gran Vía, ya en el viejo barrio de San José. A medio camino entre A Goubea y A Braña, en la plaza de Alfredo Brañas, otro bloque de viviendas se convierte en el principal símbolo urbanístico junto a la pequeña escuela, hoy pintada de vivos colores, por la que pasaron muchas generaciones de carballeses de todo el entorno. Casi escondido, en un rincón de la plaza se conserva un antiguo pozo de agua, convertido ahora en elemento decorativo.
Los rincones son una de las características del barrio. Al otro lado de la Vázquez de Parga, hacia O Chorís, los vecinos de la rúa Vila de Arousa tienen su propia placita, con barbacoa incluida, en la que tanto tiene cabida una churrascada como la sardiñada de la noche de San Xoán, ahora que cada vez quedan menos lugares para celebrarla. La Vila de Arousa es, probablemente, la calle más bonita de Carballo, con sus pequeñas casas adosadas, con balcones y galerías, y con zonas ajardinadas a ambas márgenes. Lástima que en su día no se obligase a los promotores a conservar la misma estética para las nuevas promociones, que desentonan totalmente.
Desde el punto de vista urbanístico, el barrio ofrece caras muy distintas, desde la sobriedad de los bloques de viviendas sociales más antiguos hasta alguno de los edificios más vanguardistas del casco urbano, y desde las tradicionales casas de planta baja -algunas todavía habitadas- que sobreviven en la calle Montevideo hasta los oscuros patios interiores que forman los inmuebles. Esa misma variedad es, probablemente, la causa de que, pese a formar parte ya del centro urbano, A Goubea conserve todavía la forma de vida del barrio tradicional.