A lo que está ocurriendo estos días se le puede llamar el síndrome poscampaña. Es algo que suele ocurrir pasadas unas elecciones y después de soltar un buen número de mítines. Los políticos se toman unos días de asueto. O de trabajo, según se les quiera llamar.
A día de hoy quien quiera encontrar al menos a tres regidores de la comarca tendrá que coger un avión para ir tras ellos. Dos comparten destino. El carballés Evencio Ferrero y el dumbriés José Manuel Pequeño . Van en lo que se denomina un viaje de trabajo. A dar el callo, vamos. El de Dumbría, además, ya tuvo que trabajar del mismo modo una semana antes de las elecciones, cuando tuvo que recorrer el norte español repartiendo folletos por los albergues de peregrinos. Ahora se supone que no llevan folletos, pero algún otro duro trabajo de esos que nadie querría tendrán que hacer.
Dando el callo también está el alcalde cabanés, José Muíño , quien se ha ido con sus paisanos a Treize-Septiers, en Francia, con la historia del hermanamiento. Lo suyo es más duro, porque el trayecto lo realiza en autobús, que tiene lo suyo. Y con él sufre también el regidor de Coristanco, Antonio Pensado .
Pero el que sin duda se lleva la mejor parte es el alcalde Camariñas, Manuel Valeriano Alonso de León . Eso sí, el camariñán no colará por trabajo lo que no parece serlo. Él, seguro, llamará a lo suyo como debe ser llamado: vacaciones. Y parecen de las buenas, porque se oye por Camariñas que tiene en el bolsillo los billetes de avión para visitar Tailandia y Australia. ¿Irá a pedir el voto a algún galaico-tailandés de tercera generación? ¿Habrá en Tailandia alguna asociación de camariñáns? ¿Y en Australia? No lo parece. Se va, sin duda, a descansar. Y que lo disfrute. ¿Por qué será que los alcaldes, cuando tienen vacaciones de las de verdad, no se van a Buenos Aires?
Las truchas del río Grande.
Cuentan las crónicas que en el río Grande hubo un día truchas tan grandes como becerros. Ahora la cosa de la pesca es más asunto de expertos. El que no sabe, no pesca. La asociación Río Mar, que preside José Mira , tratarán de demostrar que quedan buenos peces en el río. Para ello convocó para hoy un concurso de pesca fluvial en el que está previsto que participen hasta 40 aficionados. Después, para reponer fuerzas tras luchar con tanto pescado, todos, Javier Espasandín Vilela incluido, se irán a comer, hacia las dos de la tarde, a la antigua casa do muiñeiro de O Allo. Si el menú se compone de las capturas fluviales matutinas, mejor ir bien desayunado.
Fonteboa sigue dándolo todo.
Si en la Costa da Morte hay un centro de estudios que se destaque por su incansable capacidad para organizar todo tipo de actividades, ese centro es la EFA Fonteboa. Le dan a todo. Ayer tocaba charla y la ponente, María Feria , rozaba lo imposible, explicando, en un curso de orientación familiar, que resulta posible disfrutar de los hijos adolescentes. Sí, sí, disfrutar de la adolescencia. Casi nada. Y es que ya ven que se apuntan a todo estos de Fonteboa.
Pero el curso no fue lo único. Ayer también fue día de balance, el del viaje que recientemente realizaron los de la EFA a Francia. Entre otros, se apuntaron a la ruta el director de Fonteboa, Luis García Fernández . Mañana, por cierto, lo podrán escuchar en el programa Voces do Agro , de RadioVoz, del que es colaborador, hablando de higiene y profilaxis de los equipos de ordeño. Seguramente el tema no le interese demasiado -no debería interesarle- si no es usted propietario de reses productoras de leche. Otro de los que se embarcó a Francia con la EFA, Justo Sánchez , propietario de la finca A Devesa, en Ponteceso, seguro que sí sabe del asunto. Por algo tiene sus buenos cientos de vacas. Como pueden ver, los de Fonteboa lo mismo le dan a la educación familiar que a los viajes que a los métodos de ordeño. Lo dicho, que personas con tanta iniciativa en la comarca no debe haber muchas. A ver con qué más nos sorprenden.
A quien amarga un buen vino
. El vino es un placer en auge. Cada día son más los que se apuntan a saber de caldos y a probar cosas nuevas. Y con razón. En la variedad está el gusto. Entre ellos están también los carballases, que respondieron encantados en buen número a la iniciativa del Mesón do Pulpo de Carballo. Y es que su propietario, Justo Brión , montó esta semana una cata de vino portugués. Al medio centenar de amantes del vino allí reunidos les gustó el alvarinho -sí, sin eñe, que es portugués- que sirvieron los responsables de las bodegas Rolan, de Valença, al norte del país. Por allí anduvieron el colaborador de RadioVoz Gabriel Pérez Suárez y el presidente de los hosteleros de Carballo, Manuel Eiroa , entre otros. Dicen desde el Mesón do Pulpo que el enólogo de la empresa ofreció dos gamas distintas del vino luso, y que la más alta, con el caldo pasado por barrica, fue la mejor valorada. Y es que a quién no le gusta disfrutar de lo bueno.