El gobierno rianxeiro gestiona la construcción de un centro de interpretación junto al Castelo da Lúa
CARBALLO
Las autoridades rianxeiras han aprovechado las excavaciones que se están llevando a cabo en el Castelo da Lúa para solicitar la construcción, en las proximidades del entorno del paseo marítimo, de un centro de interpretación relacionado con esta edificación.
El alcalde, Pedro Piñeiro Hermida, indicó que la actuación le fue planteada al director xeral de Patrimonio, Felipe Arias, que se comprometió a estudiar la propuesta presentada. El mandatario señaló que en las proximidades de la fortificación hay una finca de propiedad municipal, que en la actualidad está ocupada por las piedras que pertenecían al castillo, y que se podría utilizar para dar cabida a un centro de interpretación.
En este último ejercicio, la Consellería de Cultura financió con más de 500.000 euros los trabajos de consolidación de las ruinas, que estaban en mal estado. El mandatario dijo que la actuación estaba casi rematada, aunque la intención es que desde la Xunta se habilite otra partida presupuestaria para seguir excavando en la zona, ahora que ya es posible vislumbrar la antigua estructura de esta fortaleza medieval.
Uno de los proyectos del Concello rianxeiro era la construcción de una maqueta de bronce para instalar en las proximidades. Sin embargo, las labores realizadas hasta el momento impiden determinar con exactitud cómo era la edificación, por lo que, según Piñeiro Hermida, los técnicos esperarán unos meses más con la intención de que la maqueta se acerque lo más posible a su estado primitivo.
El mandatario destacó que los arqueólogos darán a conocer el trabajo tan pronto como tengan los datos precisos, y que estos se le entregarán después a un artista para que diseñe la citada reproducción.
La fortificación está situada en el lugar de O Pazo y fue erigido, probablemente en el siglo XIII, por Paio Gómez Chariño, pasando más tarde a formar parte del patrimonio de la orden templaria y después de la mitra compostelana. Fue destruido por los Irmandiños en 1465 y reedificado nuevamente por Suero Gómez de Soutomaior. En 1480 fue nuevamente derrumbado por el gobernador real Fernando de Acuña. Hasta 1532 las ruinas fueron utilizadas como cárcel.