Del estudio de viabilidad elaborado por Mercasa se desprende que Carballo tiene un potencial comercial que no se está aprovechando como se debería. La necesidad de reformar el mercado viene dada por varios factores, entre ellos, apuntó Yolanda Domínguez, por el crecimiento de la población, el alto índice de natalidad y «la capacidad de atracción» que ejerce la capital de Bergantiños sobre su entorno, lo que se traduce en un tránsito diario de 43.000 personas, «y el 70% -señaló la técnica- vienen atraídas por razones comerciales». Existe, por tanto, una tendencia al incremento del consumo que la plaza de abastos podría utilizar para convertirse en el referente de los 95.000 habitantes de la comarca, lo que supone «un mercado potencial de 85 millones», añadió.
A su favor, el mercado carballés tiene la existencia de «un déficit de establecimientos de alimentación» en la localidad, que el consumidor prefiere comprar los productos perecederos en un comercio de proximidad, el impulso que suponen las ferias y su privilegiada ubicación en el centro.
Pero en su contra también juegan, ahora mismo, varios factores: su tamaño es inadecuado, no existe homogeneización de los carteles, los cubos de basura están en los pasillos, no hay plazas de aparcamiento suficientes en el entorno y algunas se usan para carga y descarga, los contenedores están junto a la entrada principal, el mobiliario falla, hay problemas de conservación, la presentación del producto es mejorable y carece de servicios como climatización, carritos o reparto a domicilio, según el diagnóstico de Mercasa.
La necesidad de un cambio también se puso de manifiesto por parte de algunos de los presentes, aunque entre los placeros priman las cuestiones particulares, como dónde irá su puesto o cuánto les costará. También se interesaron ayer por conocer dónde se ubicarían provisionalmente, que sería en el San Martiño, o por la posibilidad de incluir plazas gratuitas en el párking.