Las madres de los alumnos del aula de motóricos del colegio Xesús San Luís Romero recibieron una de cal y otra de arena. El martes les llegó, desde la Federación Municipal de ANPAS, la confirmación de que el vehículo contratado por la Consellería de Educación para trasladar a sus hijos está, por fin, adaptado. «Agora, nese sentido, non temos nada que dicir», apuntó una de las afectadas, al tiempo que reconoció que el transportista ofreció ayer todas su disponibilidad. Al conocer la noticia, las madres de los cuatro niños que no estaban utilizando el servicio público decidieron volver a usarlo y, a través de la dirección del colegio carballés, comunicaron al transportista que ayer debería recoger también a sus hijos. Las madres comprobaron que las medidas de seguridad se cumplen, como ellas querían, y que, además, con la presencia de una cuidadora en el vehículo también se respeta su exigencia de que los niños tuviesen, como los demás, un acompañante escolar. De este modo vieron satisfechas dos de sus tres principales reivindicaciones. Pero todavía queda un problema. Seis de los siete niños del aula de motóricos utilizan sillas de ruedas. Sin embargo, el vehículo sólo tiene anclajes para dos, lo que obliga al conductor a realizar tres viajes de ida y otros tantos de vuelta. Esta situación provoca que la jornada escolar se prolongue de manera incomprensible para algunos niños. El hijo de María del Carmen Suárez llegó a casa a las tres y media de la tarde, pero, según comentó, el niño que acude al centro carballés desde el municipio de A Laracha lo hizo una hora más tarde. Desde las ocho y veinte, aproximadamente, que había salido de casa, fueron seis largas horas de jornada para el escolar, que, además, comió totalmente fuera de hora. «Xa estabamos preocupadas», apuntaron algunas madres, en relación con la tardanza de sus hijos. Pero no sólo llegaron tarde a casa. El tercer viaje de la mañana dejó a los pasajeros en el colegio en torno a las once de la mañana, cuando el horario de entrada al centro son las 09.15. A la vista de esta situación, las cuatro madres que se han movilizado en las últimas semanas, han decidido volver a llevar hoy a sus hijos por sus propios medios. «Non queremos interferir nos horarios dos outros nenos», aseguran. Pero esperan que esta medida sea provisional, hasta que el inspector, que ayer visitó el colegio y realizó el recorrido del transporte, emita el informe correspondiente, del que ayer eludió ofrecer valoración alguna. Las madres esperan que confirme la necesidad de al menos otro vehículo. De hecho, una empresa coruñesa de transportes se ha puesto en contacto con ellas para ofrecerles la posibilidad de disponer de un autobús adaptado y con anclajes para las seis sillas de ruedas.