La espera ha sido larga y ha servido de caldo de cultivo para una polémica en la que se han visto envueltos el gobierno municipal, la oposición, el club de fútbol y la Consellería de Cultura e Deporte; pero, después de varios meses de incertidumbre, ayer empezaron las obras de sustitución del césped artificial y la red de riego del campo de fútbol municipal de As Eiroas, ubicado en el polígono industrial de Bértoa. El Bergantiños disputó el 7 de este mes su último partido en casa, y, ahora, tanto el equipo sénior como los de categorías inferiores están de prestado en otros recintos, lo que ha servido de base al PP para pedir que desde el Ayuntamiento y la Xunta se habilite un servicio de transporte gratuito para los aficionados.
La conselleira Ánxela Bugallo y el alcalde carballés Evencio Ferrero, firmaron en abril el convenio de colaboración para la financiación de las obras, que cuestan 460.000 euros y que serán costeadas en su mayor parte por el departamento autonómico. El plazo de ejecución es de tres meses, por lo que el Bergantiños regresará a casa antes de que termine la temporada.