Los internautas de La Voz son contrarios a las piscifactorías

La Voz

CARBALLO

02 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque el proyecto de Pescanova para construir una piscifactoría en Touriñán fue rechazado por la Xunta, la Consellería de Pesca promueve otras iniciativas para levantar o ampliar nuevas granjas acuícolas en la Costa da Morte. Una de ellas es la ampliación de la piscifactoría de Merexo, en Muxía, donde los vecinos rechazan las nuevas instalaciones y las cofradías temen que sus recursos pesqueros y marisqueros se vean menoscabados a causa de las nuevas instalaciones. Tampoco la propuesta de nuevas granjas en Sabadelle (Vimianzo) o Seiruga en Malpica son vistas con buenos ojos por algunos sectores de la población. Los lectores de la edición digital de la edición de Bergantiños de La Voz de Galicia tampoco son partidarios de este tipo de industrias y sólo unos pocos las defienden alegando que crearán puestos de trabajo.

Por ejemplo, Manuel Cures Mouzo asegura desde Buenos Aires que «todo lo que genere trabajo es bueno, sobre todo en esta zona donde no existe. Esta en las autoridades controlar que las empresas cumplan con el medio ambiente y produzcan ocupaciones que terminen con la emigración, tal dolorosa para A Costa da Morte». Barca, de Muxía, también considera que las piscifactorías generan riqueza, pero, al mismo tiempo, pide que los propietarios de los terrenos donde se instalen «reciban un bo precio».

Sin embargo, la mayor parte de los participantes en el debate coinciden en que las piscifactorías suponen un atentado contra el medio ambiente y algunos, como Antonio, de A Coruña, dicen que «a creación de empresas de esta índole non favorecen máis que a uns poucos e a maior parte da poboación galega terá que seguir collendo as maletas e fuxir de Galicia».

«O que desexamos para a nosa terra son máis postos de traballo sen que afecten demasiado aos valores naturais existentes na comarca, polo que penso que as piscifactorías non son a solución, xa que a pesar do forte impacto medioambiental que supoñen, os postos de traballo que levan aparellados son máis ben poucos», añade Roquinho, desde Santiago, al tiempo que propone «atraer empresas de transformación ou conserveiras que utilicen mellor os nosos recursos».

Beatriz, desde Madrid, asegura que las granjas acuícolas sólo servirán «para destrozar el medio ambiente». Una idea con la que coincide Julio, de Pontevedra: «Son un abuso, destruyen nuestra costa y te dan un mísero caramelito de lo que se llevan. ¿Es normal que una piscifactoría que factura 10.000 millones al año genere sólo veinte míseros puestos de trabajo?»