Derruido un edificio vacío para construir el parque industrial de Vimianzo

La Voz

CARBALLO

Todo acabó un unos segundos. Había un edificio, activaron las cargas explosivas, se oyó el fuerte estruendo de la detonación, una nube de polvo se levantó alrededor y el inmueble desapareció para siempre. Sobre sus restos, y sobre todo lo que lo rodea (salvo el límite de la AC 552) se levantará el polígono industrial de Vimianzo, el primero de los de la Costa da Morte de los anunciados en el Plan Galicia.

El miércoles por la tarde, un poco antes de las 19.00 horas, desapareció un inmueble que llevaba unos veinte años levantado e inacabado, situado al lado de la carretera. Visible desde muy lejos, incluso desde lo alto de las curvas de Ogas, se trataba de uno de los primeros ejemplos visibles de lo que muchos años más tarde se llamaría feísmo. Una vivienda construida en ladrillo visto, sólo con placas (tres pisos y bajo), paredes y el tejado. En medio del monte, sin casas habitadas cerca. Sin licencia, sin destino útil. Los habituales de la carretera comarcal recordarán, hace muchos años, que si paraban en las cercanías, un perro les disuadía de acercarse al lugar. Eran los tiempos en los que la vía era más estrecha y sinuosa, antes de la mejora.

El entorno ganó valor al conocerse que sería ahí donde se construiría el polígono industrial. No fue necesario llegar a la expropiación: los promotores (Suelo Empresarial del Atlántico) llegaron a un acuerdo económico con los titulares de las parcelas, incluida la del edificio. Hace cuatro meses, cuando empezaron los primeros trabajos de desbroces, ya se avanzó que el edificio se derribaría.

Corte

El miércoles, los operarios lo prepararon todo y, en un primer momento, cortaron durante unos minutos la circulación para extremar la seguridad. Dejaron pasar los coches y se reprodujo de nuevo el corte, muy breve, momento en el que se explosionó la carga. Una testigo señaló que todo «foi rapidísimo, case nin te enterabas». Las detonaciones tampoco sorprenden a un entorno que está acostumbrada a ellas desde hace un par de semanas, necesarias para adecuar los terrenos. Durarán, según las previsiones, algo más de dos meses.

Las obras siguen. Lo que era monte es una gran explanada, limitada por la parte oeste por el complejo deportivo. Se trata de un área de 335.000 metros cuadrados cuyos trabajos fueron adjudicados, en abril, a la empresa Corsan-Corviam por un importe próximo a los 5,3 millones de euros.