El alcalde de Vimianzo entiende que era lógico llevar a cabo actuaciones no previstas en el proyecto, como el aire acondicionado o la calefacción, ya que de otro modo habría que volver a realizar obras en el edificio una vez terminado para dotarlo de esos servicios.
Pese a esa necesidad, Rodríguez asegura que el arquitecto tal vez pidió más de lo debido: «O arquitecto pasouse un pouco da raia», dice Rodríguez, quien considera que, en general, las obras «de gran calibre» suelen salir mal para los contratistas. «Eu o que quero é acabar con iso dunha vez por todas e que a Casa da Cultura funcione xa», dice el regidor, quien asegura que «se hai un traballo feito haberá que pagalo».
Rodríguez asegura que todo cuanto rodea la Casa da Cultura se lleva con la máxima transparencia, y como ejemplo de ello cita la auditoría acordada recientemente en plano, con los votos a favor de PP y PSOE.
El presupuesto total del edificio se acerca en estos momentos a los 1,3 millones de euros, cantidad que se ha quedado corta para rematar un edificio que externamente parece ya finalizado, aunque en el interior quedan cosas por hacer. Inversiones como la parte escénica resultan especialmente caras.
Otro asunto importante del futuro del edificio es saber el modo en que el Ayuntamiento hará frente su mantenimiento. El alcalde asume que no será barato, y asegura que está pendiente de la firma de un convenio con la Diputación para que el organismo provincial ayude económicamente al funcionamiento del edificio. Rodríguez espera verlo funcionar en unos meses.