Un buen momento para hacerse ver. Las puestas de largo de los flamantes diputados provinciales continúan. En este caso le ha tocado el turno a Xosé Manuel Sande Muñiz. El concejal nacionalista de A Laracha se estrenó ayer en su primer acto público como responsable de Benestar Social, Políticas de Igualdade de Xénero e Normalización Lingüística de la Deputación da Coruña. Un cargo que, a juzgar por lo extenso de su denominación, le va a tener bastante ocupado durante los próximos años. Ahora que la actividad municipal se encuentra en período de letargo, a causa de las vacaciones de verano, las actos provinciales son de las pocas ocasiones que quedan para ver a los políticos en la escena pública. Además, se están convirtiendo en el escaparate perfecto para dar a conocer a los nuevos responsables de los designios de la Deputación.
Sande, en esta ocasión, se dejó ver por el Fogar Infantil Emilio Romay de A Coruña. Le acompañaban la directora del centro, Julia Barreiro, y el jefe del sevicio de arquitectura de la institución provincial, Fernando Cebrián. La visita tuvo como objetivo la supervisión de las obras de acondicionamiento y modernización de las instalaciones, en las que la Deputación invierte 384.000 euros. El concejal larachés aprovechó la ocasión para anunciar una de sus próximas citas, que será con la delegada de la Vicepresidencia de Igualdade en A Coruña, Tareixa Novo. La reunión se celebrará en septiembre y tendrá como finalidad la revisión del convenio de financiación de éste hogar infantil. En la actualidad, de los 2.300.000 euros de los que consta el presupuesto, dos millones los pone la Deputación y los otros 300.000 euros la Xunta. La labor que desempeña esta institución es de una gran responsabilidad social, un tema del que Sande sabe bastante y del que, a partir de ahora, se tendrá que empapar bastante más. En las instalaciones del centro hay cuarenta plazas de internado y otras diez para centro de día, que están ocupadas por niños de 0 a 6 años procedentes de entornos familiares complicados, con los que los visitantes tuvieron la oportunidad de divertirse, sobre todo con las gracias de alguno de los pequeños.
Típico y además delicioso. Las fiestas gastronómicas son prácticamente una obligación en nuestro país. No hay localidad que se precie que no dedique un fin de semana del año a degustar alguno de sus productos, ya sean típicos o traídos de ultramar. Lo importante es tener algo que poner sobre la mesa para hacer las delicias de vecinos y turistas. Malpica hasta el momento no tenía ninguna celebración específica de este tipo, hasta que el verano pasado los jóvenes de Barizo se decidieron a exaltar la lapa, un marisco muy sabroso y muy malpicán. En vista del éxito de la pasada edición, este año las expectativas han aumentado y se ha contratado una orquesta e incluso se ha confeccionado un cartel promocional de diseño. Lo ha dibujado Manuel Muíños, un amigo de los organizadores, que se ha decidido por una creación compuesta por un personajillo, mitad duende y mitad trasno sentado en una lapa, sobre un fondo de colores muy vivos sobre el que destaca el azul del mar del Malpica. En ese mismo tono acudieron a la presentación de la fiesta, que tuvo lugar ayer en el centro cívico, los miembros de la comisión. Miguel Lema y Marcos Rey acudieron a la cita con sendas camisetas de esas que tratan de transmitir un mensaje. La de Lema hacía referencia, concretamente, a cierta particularidad de su aspecto cuando se quita la ropa. El tercer integrante de la comisión, el otro Miguel, se decidió por darle un toque más institucional al asunto y acudió con el logo conmemorativo de la propia Festa da Lapa.
El alcalde José Ramón Varela, que acompañó a los organizadores en la presentación, fue el único que no se aventuró a ir de camiseta. Llevaba un elegante pantalón negro, con cinturón y zapatos a juego, acompañado por una camisa rosa, con doble de botones en mangas y cuello. La combinación perfecta de elegancia, comodidad y funcionalidad.