Gentes del Finisterre
18 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Esos días son especiales. Te levantas antes de la hora, revisas cada detalle de tu vestuario, hasta tal punto que llegas a atarte los cordones de los zapatos varias veces. El objetivo es la perfección. La gorra nueva, la cartera que tu madre sólo te deja coger los domingos y, sobre todo, la mochila. Es ella la que refleja tu estatus social. Cuanto más grande mejor, eso sí, siempre que el número de bolsillos y compartimentos sumen al menos uno más que los de tu compañero de asiento. En esa situación ya nada puede salir mal. Ya estás preparado para irte de campamento, que es el acontecimiento más importante del año, muy por delante del primer día de colegio. Por este ritual habrán pasado sin duda los niños de la asociación cultural San Cristovo. A ellos los han llevado a Balarés. No es que en Carballo no haya playa sino que el viaje en autobús también es importante. Durante el trayecto es donde se tiene más tiempo para hablar las cosas y sobre todo para decidir quién va en tu equipo. Da igual a que se vaya a jugar pero tener claro cuál es tú grupo es lo más importante, sobre todo si tienes la inmensa suerte de ser el que elige y si no, a esperar. Todavía quedan más citas el Aquapark de Cerceda, los dos días de acampada o la noche de los pijamas, seguro que alguno de esos días te toca estar con todos los que tu quieres. Marga, la monitora, lamenta que tan sólo hayan podido ir 35, porque había muchos más interesados. Los niños de Laxe, la playa ya la tienen muy vista. Aun así se resisten a salir de ella, más cuando la diversión está centrada allí, como está pasando estos días que hay ludoteca, en la misma arena, a dos pasos del mar. Además de encontrarse con los colegas, allí se puede pintar, recortar, hacer manualidades; de todo. Además están los monitores, con María Bellón al frente, que son como profes pero mejor, porque te dejan mucho más tiempo para dedicarle a jugar, que es lo que importa. En Vimianzo la playa queda lejos pero si hay que ir a buscarlo pues se va, o al menos eso piensan la concejala de cultura, Nieves Lema y el director de los campamentos, Víctor Santos Vidal. Los chavales no van a ser quienes pongan impedimentos y si no siempre queda la piscina que allí también se puede nadar. De todas formas están los cursos de futbol, el campamento urbano, la acampada multiaventura. Lo importante es no tener que quedarse en casa, y menos estudiando, que eso si que es un rollo aunque Santillana diga lo contrario.