Reportaje | El rodaje de «A Mariñeira» La filmación de la coproducción cinematográfica gallego catalana toma en la localidad de la Costa da Morte las primeras escenas de interiores
27 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Los que pasaran estos días en coche por Corcubión frente a Fisterra se habrán encontrado con dos jóvenes barbados regulando el tráfico. Se habrán preguntado qué obras se estaban llevando a cabo en una zona donde no se veía ni un adoquín ni un mono azul. Pues ninguna. Cada dos por tres el tráfico se detenía en la avenida de la Constitución y en Antonio Porrúa porque una de las casas de la zona se rodaba una película que trataba de evitar el ruido del tráfico. La obra, A Mariñeira, paraba dos días en un edificio histórico de la localidad a rodar varias escenas. Hoy parten hacia Quilmas, pero durante dos días Corcubión se llenó de actores. Los que paseasen distraídos por Antonio Porrúa se habrán encontrado sorpresas anacrónicas y un tanto escalofriantes. La bandera española con su aguilucho ondeando de nuevo sobre la vía, y hasta algún uniformado de otros tiempos con pistola al cinto y con el cura al lado. Todo bien cuando uno se da cuenta de que el párroco no es otro que el conocido actor Antonio Durán, Morris, que por lo menos por su cara no augura paseíllos ni excomuniones. La película es una coproducción entre varias compañías, entre ellas la televisión pública gallega y la catalana. De hecho, aunque se graba en gallego, media docena de los actores que en ella participan son catalanes y han aprendido gallego para la ocasión, con un experto incluido para darles clases de pronunciación. Más adelante el trabajo se doblará al catalán, ya que la película, basada en una novela de Darío Xohán Cabana, está pensada para ser exhibida, en principio, en los dos canales públicos autonómicos. El escenario corcubionés es todo un lujo. La casa en la que se firma la conocerán quienes hayan paseado frente al mar por la localidad. Tras las rejas que separan las viviendas de la avenida de la Constitución, se puede ver el jardín francés exquisitamente cuidado. La casa, con su galería blanca de madera, es también una joya. En los interiores se han recreado ambientes de los años 30, la época en la que arranca una película -después del alzamiento militar- y que se desarrolla cronológicamente hasta los 50, mostrando las secuelas de la posguerra en un grupo de personajes. La siguiente para es Quilmas, pero habrá más. Los vecinos de Quintáns, en Muxía, también sabrán, en vivo y en directo, lo que es un rodaje. Y lo sabrán también en Berdeogas (Dumbría), aunque el grueso del rodaje irá a parar al puerto de Quilmas, donde las casetas de pescadores se han disfrazado ya con tejas y maderas para darles vida. Y para dejarlas, de paso, mejor de lo que estaban. En total, serán tres semanas de rodaje. El equipo técnico y los actores están ya instalados en la Costa da Morte. Al que lleve las cámaras a lo alto de A Moa le hará falta después un buen descanso.