Reportaje | La moda de las aguas sofisticadas El consumo de agua envasada se convierte en una experiencia glamurosa protagonizada por botellas exóticas, que ya pueden ser degustadas en los restaurantes más prestigiosos de la zona
23 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Repasemos los manuales y detengámonos ante la definición de la palabra agua: ¿incolora, inodora e insípida? Hasta ahora sí, a pesar de que la experiencia ya nos había demostrado que, más allá de las bibliotecas, algunas de nuestras fuentes nos deparan algunas sorpresas, como ese carácter ferruginoso que brota del manantial de A Cristina. También quebraba la regla el líquido elemento que expulsaban los grifos de buena parte de los hogares carballeses, cargándose casi los tres pilares que han hecho del agua uno de los bienes más preciados. El consumo de agua embotellada, por ello, ha sido frecuente en muchas casas, así como en los restaurantes de la comarca, pero algo ha cambiado. Prueben a adentrarse en locales como Zurich, As Garzas, Mar de Ardora, Pedra do Sal o La Estancia y pidan la carta. La carta de aguas, claro. Al lado de las consabidas marcas del terruño, se encontrarán con una sin par gama de aguas envasadas en los lugares más insospechados del planeta: Voss, natural y sin filtrar, procede de los fiordos de Noruega; Hildon, que abastece a la Casa Real Británica, nace debajo de las colinas de tiza de Hampshire, en Inglaterra; Finé nos remite a un acuífero cercano al japonés volcán Fuji; también es volcánica la neozelandesa 420, mientras que Bling tiene que recorrer 800 metros para alcanzar la superficie terrestre de Tenesse, Estados Unidos. Sus exclusivos envases, donde brillan por su ausencia las referencias al laboratorio de análisis del mítico doctor Oliver Rodés, parecen frascos de perfume. Esencia de puro diseño: «Algunhas mulleres pídenas para levarse á casa a botella, pero, á parte diso, a auga é boísima», confiesa Manuel Varela, responsable del Mar de Ardora. «Tamén inflúe que a xente non pode beber alcohol porque ten que conducir. E cando pide auga, opta pola máis cara. Están de moda. Basta só con fixarse en Hollywood, onde todo o mundo anda cunha botella na man, como se fose un accesorio. Algo incrible». Enumerar celebridades daría para otro reportaje, al igual que los formatos de cada agua, sus características o los maridajes apropiados. La gente, según la encargada de As Garzas, está muy informada. «Al igual que con los vinos, los conocimientos aumentan, así como la curiosidad», comenta María José Sánchez. «Los clientes se preguntan qué tendrá un agua para que cueste cinco euros y, entonces, deciden probarla».