Reportaje | Vallas informativas abandonadas Las Costa da Morte está plagada de carteles al lado de lo que en su día fueron actuaciones publicas y que hoy sólo sirven para afear el paisaje y para hacer pintadas
09 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.En general, hay una cosa que llega a las obras públicas antes incluso que las primeras piedras y los políticos con afán inaugurador: los carteles. Las vallas informativas de las distintas Administraciones tienen la característica no sólo de llegar antes que nadie a las futuras obras, sino de ser muy poco discretas. Inmensos paneles de acero que dejan bien claro a quien los contempla que los dineros que aparecen en negrita en la parte baja de la información, salen de los fondos del ministerio o la consellería de turno. Es decir, publicidad. Y no sólo llega antes que la obra, sino que permanece, y a veces se eterniza, una vez terminada la actuación. Cualquiera recuerda la generosidad del anterior Gobierno autonómico a la hora de plantar letreros del Plan Galicia. Aunque muchos han desaparecido, aún es posible localizar alguno, descolorido, al margen de alguna carretera. Entornos naturales Pero más delito tienen, si cabe los del Ministerio de Medio Ambiente. Allá donde va deja constancia de su paso, y sus grandes vallas se encuentran, sin problema, en muchos entornos naturales de la Costa da Morte. Eso sí, en lugares donde ya no se hace nada o donde hace años que acabaron los trabajos. Esos carteles, sin ningún mantenimiento, se están convirtiendo en auténtica chatarra en puntos de una especial sensibilidad. Así, choca ver las herrumbrosas señales del Ministerio de Medio Ambiente cubiertas de pintadas en la playa de Rostro, en Fisterra. No hay una, hay como mínimo dos, y llevan plantadas ahí, al lado de la carretera, desde que el Prestige embadurnó la playa. No es el único lugar de la Costa da Morte en el que los carteles desgastados y envejecidos del ministerio recuerdan la tragedia. Así, es posible ver otro, de similares características, en la playa de Lourido, en Muxía, un lugar donde las actuaciones terminaron hace años y donde el cartel, al igual que en los otros sitios, continúa enhiesto sin ninguna razón que lo justifique. Entre los últimos en sumarse a la lista de chatarras está la indicación que recuerda, en el renovado paseo marítimo de Quenxe, en Corcubión, la mano de Costas. Es más, el cartel es lo más viejo y lo más deteriorado que queda en la zona, y con sus varios metros cuadrados de superficie hace que sea imposible no fijarse en él. Si esas señales tienen sentido cuando se hace algún trabajo, para que los vecinos sepan quién es el autor de lo que se hace y cuánto le cuesta de sus impuestos, carecen totalmente de él años después de rematada la faena. Son chatarra ministerial.