Y el alcalde decidió tomar la palabra

La Voz E. E. | CEE

CARBALLO

MILLARES

Crónica | Último pleno del mandato en Corcubión Aunque no había puntos en el orden del día de una sesión ordinaria, la cita se prolongó casi tres horas y acabó como casi siempre, con la salida de la sala del BNG

12 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El miércoles se celebraba en Corcubión el último pleno ordinario del mandato, una sesión que carecía de puntos en el orden del día. Lo que en otros ayuntamientos se hubiera considerado un trámite, en Corcubión se prolongó durante casi tres horas y terminó como tantas veces durante los últimos cuatro años: con la salida de los concejales del BNG. La única diferencia con respecto a otros plenos es que el alcalde, Francisco Javier Lema, tomó la palabra. Y no la soltó. En cuanto a temas tratados, el único que se incorporó al pleno fue una moción de urgencia para apoyar a los trabajadores de Ferroatlántica en sus demandas sobre la mina de Serrabal. No hubo debate. Cinco minutos de exposición y unanimidad. La gresca estaba en otros asuntos. El primero de ellos, en riguroso orden de aparición, fue el de las actas. Veinte minutos de debate y el texto quedó sin aprobar. La parte en conflicto se refería al último pleno. En él se votaba la compatibilidad del alcalde -un trámite que ni era necesario entonces, ya que el regidor no cobra del Ayuntamiento-. En la votación de aquel punto Lema se ausentó de la sala y hubo empate -la oposición votó en contra- y se desempató con el voto de calidad del alcalde. Y ahí empezó el problema. Decían los nacionalistas que, en caso de empate, había que votar una segunda vez y entonces dirimir con el voto de calidad del alcalde en funciones. «É moi, moi grave», acusaban, e incluso citaban problemas de ubicación del alcalde en funciones en ese momento, que habría dejado el sillón de mando y regresado a su puesto. O sea, un debate en toda regla sobre si las manos se levantaron una o dos veces. Se votaron la actas, se ausentó el alcalde y, al faltar una concejala del equipo de gobierno, fueron rechazadas por la oposición. Mal comienzo. Luego llegaron los 196 decretos. «Tanto decreto indica a actitude deste goberno durante os últimos catro anos: totalmente autoritario, que resolveu todo con resolucións», dijo Mouzo. «Seguramente está vostede pensando no seu pasado», le devolvió el edil Norberto Pais. Llegaron los ruegos y las preguntas y ahí empezó la campaña. Gema Freire leyó un discurso en el que agradecía con ironía cosas como la rampa del Cárcere Vello, el mal estado de la playa desde las riadas, una carta a los vecinos -calificada de electoralista- o que «una parte de los vecinos no se hable con la otra», entre otras cosas. Luego le tocó a Mouzo Lago, quien calificó como «cuatrienio negro» el último mandato municipal. Pais fue el siguiente en intervenir, con frases dedicadas a la oposición y a su «bochornoso e deplorable espectáculo», y dijo haber soportado, con su grupo, «con dignidade as descalificacións, ameazas e intentos de censura». Y luego habló el alcalde. Lema dejó claro, en el último pleno del mandato, cuáles eran las normas: turno para cada edil, turno para él y turno breve de réplica. El suyo lo aprovechó durante cerca de una hora. Habló de Quenxe -en respuesta a una pregunta sobre el futuro de la zona hecha por el PP- y acusó al gobierno del BNG de los problemas surgidos. Habló de las mejoras en la playa, del paseo marítimo, de la bandera azul conseguida el año pasado. Habló de las licencias («prefiro tardar oito meses en dalas que dalas mal en tres días»), habló de las sanciones de Patrimonio en el casco histórico («¿Quen son os culpables? ¿Estábase actuando ben antes no Concello?). Habló también de la presunta crispación existente («eu non lle retirei o saúdo a ninguén»). Habló de todo, pese a las quejas de la nacionalista Consuelo Vázquez, que pedía la palabra y se le negaba citando la normativa (la secretaria la leyó tres veces), aunque tuvo tiempo de cruzar espadas con Pais («ningunha censora me vai facer calar a boca», le dijo el edil). Y no hubo tiempo para mucho más. «Non participo da súa forma de actuar, utilizando o odio e a vinganza», le dijo a Lema el nacionalista Alfredo González. Y al rato el BNG se levantó: «Que vergonza acabar así a lexislatura», se despidió Vázquez Freire. Y aún siguió Lema Fuentes hablando, explicando licencias de obras. Como la de Coinasa que, en su opinión, está regla, y explicando las dificultades para modificar el Pepri, y explicando casi todo lo que se hizo y no se hizo en Corcubión en cuatro años. Un pleno sin puntos en el que se discutió por todo y en el que quedó patente que para que haya entendimento en el Concello de Corcubión aún queda un largo camino por recorrer.