Trasplante

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

10 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

EN MATERIA de trasplantes es comúnmente admitido que el de corazón es uno de los más difíciles. Hígado o pulmones también deben ser complicados de recolocar. Se sabe también que para acceder a un trasplante hay que ponerse en cola y se puede tardar meses o incluso más. Pero el de corazón no es el trasplante más difícil, no. El más complejo de cuantos se llevan a cabo es el de berberecho. Por si cabe alguna duda, basten estos datos: los de Cee y Corcubión llevan arrastrando problemas no unos meses, sino cuatro años. Desde entonces se han implicado en el estudio del mal más técnicos, funcionarios y científicos, que médicos tiene el Juan Canalejo. Se ha movilizado al Gobierno autonómico y hasta al Ministerio de Medio Ambiente. Todo ello para tratar de encontrar la cura a su problema. Finalmente, Pesca ha decidido elaborar un informe, el último ya, para ver si se puede trasplantar y salvar así la vida al banco herido. Como se puede observar, la labor de rescate es bien compleja. Tal vez la Xunta aspire ahora a conseguir algún Nobel por el caso de la ría de Corcubión. Para salir adelante en sus investigaciones, los científicos gallegos, viéndose en un callejón sin salida, recurrieron a analistas externos para buscar la viabilidad de los bancos marisqueros. Así, le preguntaron a las mariscadoras qué podían hacer, y ellas le dijeron que tal vez cambiar el marisco de sitio, llevándolo a otro no contaminado. Hay que estar orgulloso del funcionamiento de la Administración, que al fin ha encargado el vigesimoséptimo estudio que, parece, será el definitivo este mes. En la playa de La Concha se escucha desde ayer un sonido anómalo que, parece, se corresponde con los toscos aplausos de los bivalvos. Si fueran vieiras se frotarían entre ellas con un sonido más folclórico.