El incendio de los autobuses sigue sin resolverse después de un año

CARBALLO

La autoría de los fuegos contra empresas y propiedades privadas es una incógnita Actos vandálicos o sabotajes, numerosos sucesos de los últimos meses continúan impunes

09 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Tal día como hoy, hace un año, Carballo se despertaba con la noticia de uno de los sucesos más impactantes del 2006: el incendio que destruyó cuatro autobuses y la marquesina de la zona de andenes de la estación gestionada por Arriva. En pleno conflicto laboral entre los trabajadores y la empresa, el sabotaje fue una de las hipótesis que se estudiaron desde el primer momento, pero nunca pudo confirmarse. El suceso tenía todos los visos de haber sido planeado con anterioridad, pues esa misma noche fueron incendiados varios contenedores en distintos puntos de la localidad con la intención, probablemente, de mantener ocupados a los equipos de emergencia para poder actuar con más libertad en la estación. Los daños rondaron, en total, los 900.000 euros, que cubrieron los seguros, las compañías afectadas y la Xunta. Aunque fue el más llamativo, el de la estación de autobuses no fue, ni mucho menos, el único incendio intencionado contra bienes privados. Un mes después, una pala excavadora de la empresa Ponciano Nieto, que realizaba obras en la parroquia malpicana de Cambre, quedaba destruida por las llamas. De nuevo, la hipótesis del sabotaje cobra fuerza. Otro empresario de la zona, José Fuentes López, de Lendo (A Laracha), había perdido en el 2005 dos camiones que estaban aparcados muy cerca de su domicilio. La intencionalidad quedó más clara en este caso, ya que las dos veces se utilizaron piedras para romper los parabrisas y los vehículos fueron rociados con gasolina. Un conflicto laboral pudo ser el detonante del fuego en una cámara de secado de basura de Sogama que se produjo en octubre del 2006. Así lo creyó la empresa, que abrió una investigación cuyos resultados se desconocen. Más extraño es que no se sepa quién incendió una decena de alpendres, a lo largo de casi un año, en Comareiro (Vimianzo), a pesar de que en el lugar sólo viven cuatro familias y todas tienen buena relación. Tampoco ha habido detenidos tras el fuego que arrasó 14 casetas de pescadores en Arou.