Navidad, navidad

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

16 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

POR LA TELEVISIÓN anuncian el estreno de una película que lleva el título de Déjà vu , una expresión francesa que habla de la inquietante sensación que tenemos cuando nos parece haber vivido algo antes. No sé por qué le dan tanta importancia a estas malas pasadas que nos juega nuestra mente si el fenómeno del déjà vu me ocurre todas las navidades. ¿Las colas en los supermercados y centros comerciales no les parecen las mismas de todos los años? Si hasta la gente es idéntica. Los anuncios de juguetes son, evidentemente, aprovechados de un año para otro y en las tiendas hay las mismas aglomeraciones. Los ayuntamientos decoran las calles y las plazas con los mismos motivos año tras año y los Reyes Magos llevan un lustro sin cambiarse de traje. También son sospechosamente parecidos los programas municipales y redundantes los talleres. Cenamos lo mismo año tras año en Nochebuena y acabamos en los mismos pubs en Fin de Año, cuando además nos hacemos los mismos propósitos de enmienda que incumplimos con la misma exactitud. Las navidades han terminado por hacerse aburridas, monótonas, extrañamente repetitivas, tanto en adornos como en los postres o el papel de los regalos. Estoy segura de que es cosa de la edad, de las muchas fiestas vividas y de la falta de ilusión. En la misma situación deben estar muchos de los programadores de las actividades de estas fechas, por lo que preveo otras celebraciones con más de lo mismo. Tal vez habría que replantearselo todo. O preparar cosas diferentes o irse al Caribe a tomar las uvas. Lo que sea antes de volver a ver Reyes con trajes raídos, festivales de panxoliñas desafinadas y bombillas fundida. La tradición es importante, pero no tiene la culpa de la falta de imaginación y dinero de muchos ayuntamientos de la zona, aunque si no haces nada también te critican.