Descanse en paz

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

SEIS AÑOS de discusiones, ataques, denuncias, llamadas a la Guardia Civil, acusaciones, insultos y hasta amenazas fueron necesarios para que ayer abriese sus puertas el nuevo cementerio de Baíñas. Seis años rascándose el vecinal bolsillo y aflojando pasta para pagar abogados, procuradores y lo que hiciera falta. Y terrenos, y obras. Y perdiendo días y días en cansados trámites burocráticos. Seis años durmiendo mal, de odios, de inquinas, de problemas políticos. De gritos, de reuniones alteradas. Discusiones familiares y otras entre amigos. Todo eso para conseguir un cementerio. Si en la Costa da Morte gastásemos esa pasión en pedir escuelas de formación profesional, autovías, trenes y hasta aeropuertos la comarca sería bien distinta. En Baíñas nada pudo contra el tesón y la perseverancia de los vecinos. Ahora, seis años después y con la obra terminada, que descansen en paz.