BERRO SECO
29 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.MIENTRAS LOS marineros lían el petate y mandan sus barcos al desguace, los turistas que recorren la costa a bordo de sus veleros hacen todo lo contrario. Cada día son más los que asoman la proa por la comarca buscando un lugar donde echar el ancla. Sin embargo, paradojas del destino, mientras a los que se van se les pone puente de plata por parte de las Administraciones, a los que llegan, célebres por su holgada cartera y su capacidad para generar nuevos negocios en cualquier puerto, se les despacha con trabas y barreras. Si la apuesta es el turismo, lo lógico sería cuidarlo, mimar el negocio con inversiones para hacer la zona atractiva a los viajantes del mar capaces de generar empleo. Pero no. Ni los marineros pueden pescar, porque poco queda y cada día se facilita más su abandono del negocio, ni los yates pueden atracar porque no se les abre la puerta. Todo un acierto.