Sangre solidaria

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

07 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

SI ALGUNA vez han pasado por el trance de una intervención quirúrgica seguro que recordarán que una de las primeras preguntas que les hace el médico antes de utilizar el bisturí es qué grupo sanguíneo tienen, aunque, por si mienten o no lo recuerdan, les hacen unos análisis. El objetivo no es otro que tener unos litros de sangre preparados por si, Dios no lo quiera, algo va mal y necesitan una transfusión. Esas curiosas bolsas de plasma también están presentes cuando surge una urgencia -un accidente de tráfico, por ejemplo- o un trasplante, o un parto. Pero nada de esto sería posible sin la solidaridad de un montón de gente anónima que periódicamente se acerca hasta alguna de las instalaciones del Centro de Transfusión de Galicia y presta sus venas para que los vampiros médicos llenen sus depósitos. No duele -o bueno, duele un poco el pinchazo-, ni existe ningún riesgo para la salud -al contrario, controlan como se comporta el cuerpo humano-, pero aún así todavía hay gente reacia a donar sangre. Aunque el miedo es libre, lo cierto es que ya no hay excusa para acercarse a una de esas unidades móviles que cada cierto tiempo recalan en las plazas de la Costa da Morte. Sobre todo ahora, que en verano, desgraciadamente y debido a los accidentes de tráfico, siempre hace falta más sangre y en ocasiones los hospitales se las ven y se las desean para encontrar determinados grupos sanguíneos. Piensen que tal vez algún día les toque pasar por el quirófano, pero quizás su operación tenga que retrasarse porque otros como ustedes no se han animado a donar sangre. Recuerden, como dice el eslogan del Centro de Transfusión de Galicia, que donar sangre es compartir salud. Y que no hay nada más bonito que salvar una vida y sentir que tus glóbulos rojos, plaquetas y compañía ayudan a bombear otro corazón.