BERRO SECO
26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRABAN DERRAPANDO con sus coches maqueados en la explanada del hospital y se bajaban de ellos como policías de película para zurrarle a los del otro bando. Al parecer, todo empezó por una riña de discoteca. Ya se sabe, media docena de copas, 17 añitos, y el intelecto centrado sabe Dios en qué. Toda una combinación. Se emborrachan como piojos antes de cumplir los 16 (alguien les vende el alcohol, se supone que aún no destilan), montan sus grescas ridículas, les regalan un coche a los 18, cuando se supone que son adultos, y salen a la calle a seguir con lo mismo. La adolescencia tiene síntomas difíciles de tragar, pero en algunos casos los chicos son carne de centro de menores. Parece que la violencia es un mérito. Todo es fruto de una inmensa, soberbia incultura. Hay niños que con el paso de los años se hacen hombres. Otros pasan antes por ser niñatos.