ARA SOLIS | O |
22 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LOS CARBALLESES y aquellos que ayer pasaron por la capital de Bergantiños volvieron a demostrar una conciencia cívica sin precedentes. En realidad volvieron a demostrar que casi nadie parece tener conciencia cívica. Los días de feria el tráfico es insoportable -ayer parecía que había más coches que nunca- y la gente suele aparcar, literalmente, donde le da la gana. No respeta vados, ni pasos de cebra, ni señales, ni contenedores, ni esquinas con poca visibilidad, ni rotondas, ni nada. Llegan y aparcan. Como los amos de la calle. Creyéndose que su «momentito» es el más importante, diciendo, quizás, que por un sólo coche no importa y sin pensar en los problemas que causan en el tráfico o en los peatones. En sus vecinos al fin y al cabo. Ayer, por no respetar, no respetaron ni las calles recién abiertas y durante todo el día se vieron vehículos aparcados a ambos lados de la calle Villa de Negreira y Grabador Facal. En el primer caso puede ser hasta comprensible, porque la calle no se ha pintado todavía y eso crea un poco de caos y confusión, pero en el segundo, la situación fue alucinante, porque en el carril de bajada hacia la plaza del Concello no hay arcén, por lo que los coches estaban estacionados en mitad del carril. Consecuencia: para subir y bajar, un único carril. Atascos, pitidos y cabreos comprensibles. Lo más irónico de esta cuestión es que son siempre los mismos. Fíjense. Siempre los mismos vehículos mal aparcados. Y el Concello de Carballo -como tantos otros- haciendo la vista gorda. Permitiendo que el tráfico sea cada vez más caótico y los atascos colmen la paciencia del más bendito. Si ayer fue así, no quiero ni imaginar cómo será estos días de fiesta. Pero el Ayuntamiento seguirá sin atreverse a multar. Ni a retirar los vehículos infractores. Supongo que porque las multas son mucho menos populares que los atascos.