El mirador | Hallazgos marinos Un arrastrero de Ribeira llevó hasta el puerto pontecesán un ejemplar de cañabota, cuya cabeza ha sido trasladada a un museo de historia natural ferrolano
21 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.En realidad, es un ejemplar de cañabota ( hexanchus griseus ), una de las varias clases de tiburones existentes. Llegó ayer a Corme a bordo de un arrastrero de Ribeira que anda a la pareja, el Coral , que lo había capturado al arrastre. Lo descargó en el puerto y causó la lógica sensación entre la vecindad. Hasta el lugar se desplazaron los técnicos de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), a los que el Coral ya había proporcionado otros ejemplares en anteriores ocasiones. Uno de sus biólogos declaró que es muy raro observar estos animales, ya que su habitual común está en aguas profundas, al menos de cien metros (y hasta mucho más de mil). Pueden llegar a medir cinco metros de largo, aunque el de ayer rondaba los tres, y era adulto. Aun así, impresionaba su aspecto. El técnico de la Cemma explicaba que nunca había visto uno tan grande. Al principio pensaban que se trataba de un tiburón peregrino, pero cuando lo vieron constataron que se trataba de una cañabota. Esta especie suelen habitar aguas tropicales y templadas, y navega por las vertientes de las plataformas continentales e insulares. Tiene seis aperturas branquiales a cada lado de la cabeza y una sola aleta dorsal. El peso de los mayores ejemplares se acerca a los 800 kilos. Suele alimentarse de peces, moluscos, crustáceos, y hasta focas. Los restos se dividieron en dos. Por una parte, la cabeza fue trasladada al museo de historia natural de Ferrol, donde probablemente se utilizará su cráneo y su mandíbula. El resto del cuerpo se quedó en Corme, y un portavoz de Protección Civil explicó que el Concello tendría que hacerse cargo de los restos.