BERRO SECO
19 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ENTRE LAS informaciones más tristes que se pueden escribir están los accidentes de tráfico. Quien acude al lugar, quien lo ve, una vez tras otra, se encuentra en la cara con la estupidez de la muerte a destiempo. En los detalles se piensa en el segundo fatal. En esa curva que de otra manera se hubiera quedado en susto. A lo largo del año se repiten con la contundencia de un martillo. Siempre iguales, siempre injustos. Cada ramo que aparece atado a un quitamiedos es una tragedia distinta y sin fondo. Están ahí, cada semana, cada día, y mucha gente los empieza a ver y a leer con indiferencia, con la misma que la reiteración de los atentados de Irak. Pero más allá de cualquier otra cosa que ocurra en la Costa da Morte, los accidentes son el peor castigo. Ya es hora de que la seguridad vial sea tomada en serio. Las Administraciones tienen que poner ya todos sus medios para parar esta sangría.