A toro pasado

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

EN GENERAL, las soluciones a los problemas llegan siempre después de que se produzcan los problemas. Tiene que morir una persona atropellada para que pongan semáforos en una carretera, tienen que contaminar las rías para que se inventen como limpiarlas, tienen que construirse aberraciones urbanísticas para dinamitarlas después, o tienen que atracarte a tiro limpio para que alguien se acuerde de que hace falta un poco más de seguridad. Se supone que en otros países más civilizados prefieren prevenir para evitar males mayores. No sólo es más elegante, sino más práctico y más barato. Así, para no tener que derribar una casa, es mejor impedir que se construya, o para impedir atropellos, es mejor poner antes en la carretera de turno un económico paso de peatones. Más vale prevenir que curar. En general, las heridas dejan casi siempre cicatrices.