Hacer las maletas

JOSÉ FERNANDO CARRILLO

CARBALLO

DESDE FISTERRA | O |

12 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL TEMA del desarrollo de la Costa da Morte es algo recurrente y que cíclicamente, por no decir cínicamente, es tratado por los mandamases de la política cuando se aproximan unas elecciones, a fin de arrancar unos cuantos votos a los incautos, porque bien se ve que sólo se acuerdan de esta parte de Galicia para los menesteres electoralistas. ¡Cuántas promesas vacías! ¡Cuántas ilusiones frustradas! ¡Cuántos emigrantes forzosos! Hace unos días se publicaba en este periódico que esta zona es la única que pierde población en toda la costa gallega, en un proceso de envejecimiento demográfico y desertización como consecuencia del nulo desarrollo económico. Según se dice entre los responsables de la cosa pública, aquí no se pueden poner industrias porque contaminan, no se puede desarrollar la acuicultura por el daño ecológico que producen, no se deben hacer autopistas ni autovías por el impacto paisajístico y la modificación de las condiciones naturales de los ecosistemas, no se deben hacer puertos deportivos por la agresión que suponen para el medio natural, no se deben permitir hoteles ni infraestructuras turísticas porque destruyen la belleza de una zona que se ha preservado libre de las agresiones humanas¿ Luego ¿qué podemos hacer? Bien, decía hace unos años un político que esta comarca se había convertido en la última reserva indígena gallega. Cuando los políticos utilizan las necesidades de progreso y bienestar del pueblo para ventilar sus rencillas político partidistas, sólo podemos caer en la conclusión de que «todos son iguales». ¿Dónde están las alternativas para la creación de puestos de trabajo? ¿Dónde están las infraestructuras tantas veces prometidas? ¿Cuáles son los proyectos para la vertebración económica de la Costa da Morte? Porque, según parece, la función de los políticos sólo está en despellejarse, desacreditarse y ponerse zancadillas mutuamente, mientras seguimos sin autovía, sin polígonos industriales, sin puertos deportivos, sin infraestructuras turísticas, sin puestos de trabajo, sin creación de riqueza y lo que es peor, sin esperanza de que nuestros políticos nos tomen en serio como personas y no sólo como votantes. Quien no trabaja por un desarrollo equilibrado de todo el territorio gallego es que no cree en Galicia. De momento no le queda a la juventud otro remedio que hacer las maletas para marchar a Canarias. ¡Menos mal que no lo tienen que hacer en pateras!