Sólo en Corme impera una cierta normalidad tras años de autorregulación el sector La falta de vigilancia, el furtivismo y las divisiones internas son la base del problema
05 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La reciente dimisión del presidente de la agrupación de percebeiros de Muxía, Lucas Toba, y de su directiva, no es un asunto aislado en el sector, que pasa por un momento delicado. Recientemente hizo lo propio en Fisterra el responsable de la asociación local, de la que forman parte cerca de 40 mariscadores. Alejandro Rodríguez optó por marcharse por las diferencias existentes con sus compañeros, al igual que sucedió en Muxía. El caso repetía lo que cerca de un año antes ocurría en Camariñas. Fue entonces cuando el presidente de los percebeiros locales, Manuel Novegil, dijo que dejaría el cargo. Desde entonces la cofradía todavía no ha tenido tiempo de convocar elecciones para buscar un sustituto. Entre las causas del malestar está el persistente furtivismo en la zona y la falta de medios de vigilancia de la Xunta. También los distintos criterios sobre la vigilancia que tienen las propias entidades locales, y los riesgos físicos de ese trabajo para los vigilantes que patrullan las rocas. En Muxía la negativa de algunos mariscadores a participar en la vigilancia creó diferencias importantes, como ocurre en otros lugares. El escaso respeto de los topes por parte de algunos es otro de los factores determinantes en el malestar de algunos presidentes. Explica el patrón mayor de Fisterra, Manuel Martínez, que se tratará de crear una gestora, pero que nadie quiere en estos momentos ser presidente. Su homólogo de Camariñas, Manuel Castro Barcia, percebeiro, dice que las diferencias son algo habitual: «Nos oficios onde hai cartos pasan estas cousas», afirma. Por ahora, Corme permanece al margen de los problemas generales del sector. El patrón mayor, Inocencio Suárez, asegura que en las rocas de la zona hay cierto furtivismo, no alarmante, pero que desde la agrupación se vigila y que los topes se respetan escrupulosamente. El número de percebeiros ha disminuido levemente en la localidad a causa de variass jubilaciones. El percebe de Corme se está vendiendo estos días a precios elevados, entre 50 y 60 euros por kilo y nunca por debajo, los pequeños, de 10 euros.