Análisis | Crisis política Tras la polémica dimisión de José Luis Pérez, Castro es el único edil que finalizará el mandato, pero hay quien augura que la crisis no ha hecho más que empezar
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Todavía se desconoce quién conformará la lista del PP a las próximas elecciones locales en Laxe, pero lo que está claro es que no se parecerá en nada a la que concurrió a los últimos comicios, cuando el partido logró cuatro concejales. De ellos, actualmente, sólo queda en uno en activo: Antonio Castro Lema. Un histórico político que parecía incombustible, pero que hace unos meses ya anunció que no se presentará a las municipales del próximo año. Él será el último en abandonar el barco. Antes, a finales de octubre del año pasado, lo hicieron dos de sus compañeros, José Antonio Toja y Miguel Ángel Vázquez, y el miércoles siguió el mismo camino el portavoz del grupo, José Luis Pérez Añón, que se fue con lágrimas en los ojos y asegurando que se sentía «arrinconado» por la dirección del partido. En cambio, los dos primeros explicaban que dejaban la política activa porque sus responsabilidades laborales no les permitían asistir a los plenos, ni dedicarle a los asuntos municipales el tiempo necesario. Pese a que ambos negaron cualquier conato de crisis, los rumores de que el grupo popular se resquebrajaba ya habían empezado a sonar meses antes, sobre todo porque en muchos plenos Castro Lema y Pérez Añón parecían actuar como portavoces independientes y, sobre todo, porque fueron varias las ocasiones en los que votaron de manera diferente. Insistían, no obstante, que los rumores de crisis eran sólo comentarios de aquellos que querían ver la paja en el ojo ajeno. No fue así, y la tormenta estalló en forma de explosivas declaraciones. Las que se dedicaron Pérez Añón y Castro Lema. La gota que colmó el vaso, según Pérez Añón, fueron las reiteradas denuncias interpuestas por el ex alcalde, quien llegó a asegurar que su compañero quería «facerse dono» del PP de Laxe y que, en el fondo, «estaría mellor co PSOE». Castro incluso aseguró que que sus compañeros habían celebrado reuniones a sus espaldas con el coordinador comarcal, Manuel Barral, y que el presidente provincial, Juan Juncal, se negaba a recibirlo. Ante todo esto, parecía que el Partido Popular se posicionaba del lado de Pérez Añón, quien recomendó al ex regidor que se marchase a casa, «onde estaría mellor, tanto para o PP como para o pobo de Laxe». Pero ni uno, ni otro dio su brazo a torcer y los responsables del partido decidieron tomar las riendas antes de que el escándalo se saliese de madre. La solución: la creación de una gestora y la renovación del comité local -Castro, que era el presidente, dimitió en enero-. Hubo quien quiso ver un claro intento de apartarlos a ambos de la futura candidatura. Y hubo incluso quien vio una maniobra para alejarlos definitivamente del PP. El encargado de renovar el partido fue Rafael Suárez Lema, un joven abogado apoyado por Barral, Juncal y el propio Alberto Núñez Feijoo, que también estuvo presente en su nombramiento oficial. «Ni Castro ni Pérez Añón están detrás de mis decisiones», aseguraba Suárez Lema el día antes de su presentación. Muy preparado, respaldado y con muy buenas intenciones, el joven se disponía a coger las riendas de un grupo que hacía aguas. Los rumores, sin embargo, pusieron en duda su independencia y en la dimisión de Pérez Añón ya hay quien ha querido ver una nueva victoria de Antonio Castro. Él se retira esta año -«teño 73 anos e xa é a hora de deixar paso á xente nova»-, pero en Laxe aseguran que antes hará rodar alguna que otra cabeza. Los únicos beneficiados, de momento, son los miembros del grupo de gobierno, que observan desde la distancia una crisis que amenaza con llegar aún más lejos. El tiempo dirá.