Testimonios

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

05 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA ASOCIACIÓN Íntegro ha puesto en marcha una campaña que sobrecoge. Su objetivo: frenar los accidentes de tráfico. Durante los próximos meses visitarán los institutos de la comarca para explicar a los chavales cuáles son las consecuencias de una conducción irresponsable y, también, de la mala suerte. Algunos de los testimonios que se escuchan en el vídeo que han elaborado ponen la piel de gallina y llegan al corazón, por no decir hasta la médula, cuyas lesiones intentan evitar los miembros de Íntegro. Hace unos días, por ejemplo, el presidente de la entidad, Adolfo López Baña, les insistía a los chavales que bajo ningún concepto cogiesen el coche bajo los efectos del alcohol y que tampoco viajasen con un conductor bebido por mucho que insistiese en que él «controlaba». Les decía que, pasase lo que pasase, fuese la hora que fuese, no dudasen en telefonear a sus padres para pedir que los fuesen a recoger. La propuesta, muy lógica, no gustó, sin embargo, a todos los chavales que escuchaban sus palabras. «Érache boa, se chamo ao meu pai borracho, rómpeme o lombo», dijo uno, mientras que su compañero asentía y aseguraba que si él despertaba a sus progenitores para que lo fuesen a buscar no le dejarían volver a salir en años. Supongo que a ningún padre le gusta que su hijo le telefonee en mitad de la noche, con la lengua floja y litros de alcohol en la sangre. El miedo a las regañinas -y broncas- es lógico, sobre todo cuando son merecidas, pero pese a ello vale la pena pasarse siglos en arresto domiciliario si con ello nos ahorramos un disgusto mayor. De todas formas, los padres también deberían asistir a estas charlas, porque seguro que los de esos dos chavales que se quejaban se alegrarían si sus niños los reclamasen borrachos de madrugada. Sobre todo porque esa llamada les puede salvar la vida.