ARA SOLIS | O |

20 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A VER si nos enteramos, de una vez por todas, de que con línea continua no se puede adelantar. Está prohibido aunque el que transite delante lo haga a paso de tortuga coja, aunque en 200 kilómetros no nos hayamos cruzado con un coche en sentido contrario, y aun cuando sea en una recta con visibilidad alucinante. En línea continua no se puede adelantar ni siquiera cuando el que «estorba» es un tractor o uno de esos vehículos sin carné que, a veces, agobiados por el que viene detrás se echan al arcén intentando dejar sitio. A ver si nos enteramos de que los menores de edad no pueden sentarse al volante, por muy listos, espabilados o guapos que sean. Tampoco pueden hacerlo acompañados por unos padres a los que parece hacerles gracia ver cómo su chiquillo maneja el embrague y el acelerador. A ver si nos enteramos de que, aunque parezca obvio, a aquellos que no tienen carné no les está permitido conducir, ni a esos que circulan sin seguro, y mucho menos a los que van borrachos como piojos. A ver si nos enteramos de que los intermitentes no son sólo destellos decorativos del coche, que las luces largas molestan a los conductores que vienen de frente y que entre coche y coche se debe guardar una distancia prudencial, porque ir besándole la matrícula al de delante es irritante y, sobre todo, peligroso. A ver si nos enteramos de que los números pintados en señales redondas dentro de un círculo rojo son limitadores de velocidad y que la ley obliga a cumplirlos. A ver si nos enteramos de una vez por todas de que las estadísticas de la Dirección General de Tráfico no son sólo de relleno en los periódicos, radios y televisiones. De que los anuncios impactantes que presentan cada año no están pensados para amargarnos el día.? A ver si nos enteramos de que las prisas al volante sólo llevan, en la mayoría de los casos, al cementerio.