La Costa da Morte gusta

| S. G. RIAL |

CARBALLO

LOS COCHES llenan las carreteras, que a su vez están llenas de baches (algunas: pero éste es otro berro , ya soltado en más ocasiones). Los fieles enchen las procesiones. Los hoteles, hostales y casas de recibir están hasta arriba. Cada vez son más, pero el fujo no cesa. En revistas nacionales conocidas se habla de la Costa da Morte. En otras absolutamente desconocidas, también. Existen portales web con artículos deliciosos y documentados sobre la comarca, y desde luego otros más que son surrealistas. Dan pena, pero existen -¿cómo era aquel sarcasmo, el de que hablen, aunque sea bien?-. Uno llega a comprender mejor, visto lo de ayer, augurando lo de hoy si es que la lluvia no lo empaña, el interés que la Costa da Morte despierta en las ferias internacionales de turismo, como Fitur. Gustamos. Tenemos cosas buenas y bonitas. Lo de baratas, ya según. Hay que cuidarlo todo y saber aprovecharlo.