Crónica | El incierto futuro de una entidad
10 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El 30 de diciembre del año 2002 el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, firmaba el acta fundacional de Arao. La entidad nacía para encauzar de un modo coherente la lluvia de millones de euros que desde empresas privadas se destinaron para ayudar a las zonas más afectadas por la marea negra del Prestige. Desde entonces las cuentas bancarias para nuevos ingresos siguen abiertas en la página web de Arao, pero la pasión justiciera de los patrocinadores ha desaparecido. En su corta historia, la fundación ha repartido 14 millones de euros por toda Galicia, no sólo para reparar los daños ocasionados, por ejemplo en los pabellones polideportivos usados por voluntarios y trabajadores, sino en infraestructuras como paseos marítimos o en estudios medioambientales relacionados con la contaminación por hidrocarburos y realizados por las tres universidades gallegas. Todavía quedan proyectos pendientes y se está trabajando en otros, pero, el fuelle se está acabando. Los 14 millones de euros ya son historia. El próximo mes de mayo se reunirá la comisión ejecutiva de la entidad para decidir cómo se distribuyen los fondos que quedan: 650.000 euros. El director de Arao, Víctor Vázquez-Portomeñe, afirma que nada sabe del futuro de la fundación porque, explica, eso es cosa del patronato. Y eso significa que será la Xunta, representada por su presidente y por un buen número de conselleiros, la que decida. Con ella están el presidente de la Fegamp, representantes de las diputaciones provinciales y los presidentes de Caixanova, Caixa Galicia y altos cargos del Banco Pastor. Lo que está claro es que sin dinero, la fundación, con sede en la plaza de la Quintana, en Santiago, tiene pocos motivos para seguir adelante.