Reportaje | Investigaciones marinas Un pesquero de Muxía aporta peces a la Universidade de A Coruña para que los biólogos profundicen sus cerebros y así conocer mejor su arquitectura neuronal
30 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El pesquero O Pirata , además de llevar pescado a casa (a la lonja y al Muro), también se lo lleva a la Universidade da Coruña. No para comer o vender, sino para ayudar al progreso de la ciencia. Parece extraño, pero así es la cosa. Un grupo de investigadores -cuatro docentes y tres alumnos- de la Facultad de Ciencias, que encabeza el profesor de Biología Molecular y Celular Julián Yáñez Sánchez, analiza los entresijos neuronales de las raias temblas , conocidas por más nombres: el científico, r aja marmorata ; o los más comunes, de raya eléctrica o pez torpedo. Y, de vez en cuando, también les llevan las raja manchata y las raja clavata que son las que más abundan en las costas. Pero el quid está, sobre todo, en las temblas, que, en sus diez kilos, son capaces de soltar nada menos que una descarga de 200 voltios con una intensidad de un amperio, método paralizante que les da para cazar y para defenderse. Y, si hiciese falta y hubiese método, hasta para encender una bombilla casera. No son (sólo) estas cualidades las que atraen a los investigadores coruñeses. Pero, para su comprensión, es precisa una introducción, que aporta el propio Yáñez: «Los peces son el grupo de vertebrados más numeroso y diversificado en especies del planeta. Aunque puedan parecer todos muy parecidos, la diversidad de estructuras y adaptaciones que tienen es en conjunto tanto o más rica que las de los animales terrestres. Todas esas peculiaridades han de reflejarse en el sistema encargado de coordinar el cuerpo de los animales, el sistema nervioso». El sistema nervioso es un complejo entramado de neuronas, entre otras células, que establecen conexiones y circuitos que procesan e integran la información sensorial que llega a través de los sentidos y otros receptores sensoriales internos. Estos procesos de integración servirán para elaborar y generar respuestas más o menos simples, o para desplegar conductas más complejas en forma de comportamientos, permitiendo que el individuo adapte sus necesidades a las circunstancias que le rodean. En el laboratorio coruñés tratan de conocer la arquitectura neuronal, así como el modo en que se construye a lo largo del desarrollo el encéfalo o cerebro de los peces. Así, analizan cómo son las conexiones y circuitos que gobiernan funciones como el olfato o el gusto, qué características tienen las neuronas de ese circuito o cómo se comunican. En el caso de estas rayas, a los científicos coruñeses les interesa saber y localizar en una primera fase qué células contienen unas proteínas específicas, llamadas proteínas ligantes del calcio y que intervienen en el funcionamiento de ciertas neuronas. Los torpedos y las rayas son peces cartilaginosos que pertenecen al grupo de los elasmobranquios y que llevan muchos años en el planeta como especie. Ambas especies, aunque separadas, forman parte de un grupo de peces más antiguo que los de los que tienen espinas óseas, los teleósteos. También son especies bastante desconocidas en muchos aspectos. Mapa completo «Por ello -añade el científico- nuestros objetivos generales son, por un lado, tener un mapa más completo de las sustancias que se encuentran en el cerebro de estas especies, y, por otro, comparar esos resultados tanto con otras sustancias en esas mismas especies, como con los resultados de otros peces. Entender cómo es, cómo funciona y cómo se desarrolla el cerebro en animales (aparentemente) menos complejos que los mamíferos nos permitirá conocer mejor éstos mismos mecanismos y la evolución de los sistemas nerviosos más complejos». Esta investigación se centra en aspectos básicos y generales, «y para algunos puede parecer una pérdida de tiempo y de recursos», afirma Yáñez. Sin embargo, estos conocimientos, «interesantes en sí mismos, son el paso previo y necesario para que puedan encontrarse posteriormente aplicaciones prácticas: en informática, en robótica, acuicultura e incluso en medicina.