Los ganaderos optan por materiales más respetuosos con el entorno En las viviendas de la región francesa utilizan restos de leña como sistema de calefacción
14 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Uno de los aspectos que más está sorprendiendo a los ganaderos que visitan Francia junto al grupo de Fonteboa es el sistema constructivo empleado en los establos franceses y sobre todo los materiales que se usan. Acostumbrados a las grandes moles de hierro y hormigón que se construyen en Galicia, resulta extraño ver granjas, con capacidad para más de cien cabezas de ganado, construidas casi en su totalidad en madera. Es el caso de la explotación de los hermanos Gustave y Guy Delhommeuau, que en el mes de agosto del pasado año estrenaron un establo de más de 1.600 metros cuadrados en el que el principal material empleado es la madera. Resultan especialmente llamativos los pilares y las vigas que sustentan el techo, elaboradas en su totalidad con este material. «Aquí tiene un precio similar al hormigón -comenta Gustave- y a precios iguales preferimos hacerlo con madera porque además de más bonito resulta menos dañino para el entorno». Tal es la preocupación de estos ganaderos galos por el medio ambiente que incluso las paredes exteriores, habitualmente con los bloques de hormigón a la vista, fueron revestidas por tablas de pino tratadas con un producto especial que las hace más resistentes a las inclemencias meteorológicas. Aunque esto no sólo sucede con los establos nuevos, sino que en los construidos hace años, al igual que en los almacenes de maquinaria o de forraje, se siguen conservando las antiguas vigas de madera, restauradas en muchos casos y reforzadas con los mismos materiales. Los gastos en construcciones agrícolas, uno de los desembolsos más grandes que acostumbran a realizar los ganaderos de nuestra comarca, son mínimos en la región de la Vendeé. El sistema de pastoreo, el que los animales pasan gran parte del tiempo fuera de la explotación, ayuda a rentabilizar al máximo las construcciones. Calefacción Las viviendas tampoco se quedan atrás en lo que respecta a su conservación y a su integración en el entorno. De aspecto rústico y de poca altura conservan en la mayoría de los casos las ventanas y puertas de madera, al igual que otros elementos constructivos interiores como las chimeneas de leña o las omnipresentes vigas a la vista. A pesar de ello poseen un excelente aislamiento que les permite optimizar al máximo los gastos de calefacción, aspecto fundamental en una región con temperaturas muy bajas. En este sentido llamó la atención de los visitantes de la comarca el sistema de calor utilizado por varios granjeros de la zona consistente en una pequeña caldera que quema restos de leña triturada. Con ella, sus propietarios, además de disponer de calefacción para su vivienda, aprovechan para eliminar, mediante una máquina picadora, los restos de podas o de materiales de madera empleada en sus establos. El sistema permite, al parecer, un ahorro importante de dinero y resulta menos contaminante que los que utilizan únicamente derivados del petróleo.