Plenos con muy mal «rollito»

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En directo | Ironías y sarcamos entre la corporación municipal malpicana Los debates políticos de Malpica son eternos y cada vez más agrios

11 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

La ironía, el sarcasmo, las pullas y las indirectas son una constante en todas las sesiones plenarias del Concello de Malpica. Mal rollito político en estado puro. Da igual lo que figure en la orden del día. El viernes por la noche, por ejemplo, parecía que, a la vista de los temas a tratar, todo iría como la seda. Craso error pensar tal cosa. En los plenos de Malpica nada va como la seda y las discusiones más disparatadas pueden surgir en cualquier momento. Hasta tal punto se llegó el viernes, que el nuevo concejal de AIM, Eladio Moscoso, sólo abrió la boca para hacer la petición con más sentido común de toda la noche: «Só quero pedir que vos tratedes con máis respecto porque estamos nun ambiente de total falta de educación», le dijo a todos sus compañeros. El ambiente comenzó a caldearse durante la aprobación del reglamento que regirá el funcionamiento del punto limpio de Ponteceso, que utilizará también el Concello de Malpica. El portavoz popular, Manuel Balseiro, aseguraba no tener nada en contra del texto, pero puso la puntilla: «Somos o concello con máis regulamentos, aínda que nunca cumprimos ningún». Además, dijo no entender para qué servirá si «hai dous anos que aprobamos entrar en Sogama e somos o único concello sen recollida selectiva», lo que, en su opinión, supone un gasto extra. La razón, apuntaba es que en Malpica no había contenedores. El teniente de alcalde y concejal de Servizos, José Manuel Vila, fue el encargado de explicarle que el problema se resolverá «neste semestre», ya que la Consellería de Medio Ambiente se había comprometido a enviarles los contenedores, punto que confirmó el regidor municipal, José Ramón Varela Rey con una frase sólo apta para aquellos que saben leer entre líneas: «Simplemente pasou que os que parecía que daban, no deron, e dos que están agora estamos esperando». Más peliagudo resultó el segundo punto: el visto bueno a destinar 215.000 de Agader a la construcción de un centro social en Seaia. Balseiro volvió al ataque, se mostró a favor de las instalaciones pero aseguró que en Malpica había cosas más urgentes, el agua y el alcantarillado, «por exemplo».? «As prioridades as decide o goberno», le respondió Vila con retintín, no sin antes recordarle que los problemas de abastecimiento de agua «estarán resoltos antes de fin de ano, cando prácticamente esté cuberto todo o concello». Y para rematar, otra indirecta muy directa: «O centro cívico de Seaia non se poido facer antes cos cartos da Xunta porque alguén lle dixo ao conselleiro de Cultura, Pérez Varela, que pechase a billa». Obras mal hechas Fue entonces cuando ambos se enzarzaron en una discusión sobre quién había aprobado la construcción del actual centro cívico de Malpica y lo mal que se hizo. Y llegó un momento en el que Balseiro y Vila se fueron por los cerros de Úbeda. En realidad acabaron en la calle del Cementerio y otras obras en su opinión mal hechas y que cada uno achacó al otro. El cruce de palabras, a punto de convertirse en una melé, finalizó cuando el alcalde, como si volviese a aquellos tiempos en los que daba clase a alumnos de primaria, decidió poner orden: «Xa está ben, se queren seguir falando destes temas, vaian ao pasillo», les dice. Y la amenaza surte efecto. Pero por poco tiempo. La cuenta general del 2004, tampoco estuvo exenta de polémica, José Manuel Pombo, fue el popular encargado de criticar los números y, según dijo, «vemos unha total falta de rigor no uso das arcas municipais, non nos deixaron ter acceso ás facturas que o alcalde garda no seu caixón e ignoramos canto debe en realidade o Concello aos seus acreedores». Por si fuese poco, siguió dando las cifras de las que sí disponía: «7.600 euros en móviles ao mes, 8.300 euros en festas e comidas, 4.400 en quilometraxe..., parécenos excesivo e un despilfarro, polo menos páguenlle ás entidades sen ánimo de lucro ás que tamén lle deben cartos». Vila intentó zanjar las críticas explicando que la deuda real del Ayuntamiento, en estos momentos, «é de coarenta millóns de pesetas, pero en canto cobre as facturas do alcantarillado, auga e basura, as contas estarán saneadas». Tampoco convenció y llegó un momento en el que todo el mundo, pese a que el alcalde pedía silencio, que todo el mundo hablaba al mismo tiempo. «Isto é malo para nós e para todos os veciños», dijo Moscoso después de pedir más educación en las intervenciones de sus compañeros. Si le han hecho caso o no, habrá que verlo en el próximo pleno.