PASABA POR AQUÍ
03 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.DICEN QUE la humanidad ha evolucionado mucho en los últimos siglos, pero la verdad es que seguimos comiendo garbanzos y peleándonos por el oro igual que nuestros antepasados. Las nuevas tecnologías dan la impresión de haberlo cambiado todo, pero en el fondo no es así. Lo digo por la celeridad con la que evolucionan ciertas obras. Por ejemplo, la casa de la cultura de Cee, proporcionalmente, lleva más tiempo en construcción que las pirámides de Egipto. Y no digamos la célebre autovía. Los romanos hacían una carretera de piedra con mucha mayor eficacia y, además, sin peajes. El mismo camino lleva el parador de Muxía, una obra magna que, se entiende, se hará más lentamente que la catedral de Milán. Eso sí, todo cambia si el que invierte es un particular y no un Gobierno. Será que lo que no cambia mucho es la política y la forma de gastar los cuartos públicos.