Apropósito (I)

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Enterrada la sardina y guardados los disfraces destiempo es de hacer aquello que siempre caracterizó a los carnavales: la transgresión. La concejalía de Educación y Cultura del Concello de Carballo cortó otro año la plaza con un desfile en el que sufrieron padres, niños, maestros y el resto del pueblo. El sábado apenas existió en la capital de Bergantiños, y el domingo hubo el desfile, cada año más lento y más pesado. El lunes más de lo mismo, además de un baile infantil en el Casino del que fueron expulsadas algunas personas por no ser socias de la entidad, pero otras se quedaron a pesar de que tampoco lo eran. El martes tampoco hubo casi nada. Este vacío que afectó especialmente al casco urbano se debió a tres razones fundamentales: en invierno hace frío y suele llover, del programa tan bonito editado por el Concello carballés apenas había nada organizado por el Ayuntamiento, y Educación y Cultura pasó de los niños. Hacen bien, que los aguanten sus padres. Por si a alguien no le ha quedado claro, aclaro. En febrero no se pueden organizar actos en la plaza porque te congelas. Para prueba no hubo más que que ver los supuestos talleres del lunes y el martes o la actuación de Cándido Pazó, que no merecía estar bajo una carpa, como un refugiado. Tampoco se puede incluir en el programa un baile sin informar que el acceso es restringido, ni pasar de la programación infantil, aunque los niños no voten. La concejala así lo dijo, pero no se consultó ni se incluyó a todas las entidades. No se habló con el Centro Cultural Alfredo Brañas, que todos los años organizaba un baile. La política ha entrado en la programación cultural. No había más que recordar la programación navideña en el Pazo da Cultura. Las únicas apolíticas fueron las bailarinas madrileñas.