PASABA POR AQUÍ
28 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.PARECE QUE cada año los Carnavales son algo más serios. Que en Fisterra sólo actúen dos comparsas es un síntoma de que algo está pasando, y de que las tradiciones deslenguadas que ponían verdes con finura a las cabezas locales se van diluyendo. En los desfiles -Fisterra es caso aparte- se ve mucho disfraz de esos que llevan tiempo, bien trabajados, pero los que van dentro de ellos podían estar lo mismo en un funeral que en un desfile. La sociedad avanza hacia un exhibicionismo hueco, hacia una valoración extrema de las poses en la que falta la pasión y, sobre todo, el componente fundamental de los carnavales: la risa. El espíritu del Carnaval es el de las comparsas que desatan la carcajada, y no el de los que mejor imitan en cartón piedra la jeta del dibujo animado de turno. No se trata de disfrazarse de humoristas, sino de serlo al menos durante un día.