PASABA POR AQUÍ
21 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.HACE UNOS años se aprobó una normativa sobre perros que obligaba a sus propietarios a llevarlos atados y a recoger sus cositas. Aquello fue toda una revolución en las ciudades, ya que permitió jugar en los parques sin necesidad de tener la mirada fija en el suelo, y correr por los paseos marítimos con menos probabilidades de ser devorado por un chucho histérico. La pena es que al rural no llegó la cosa con el mismo ímpetu. La Costa da Morte no se olvidó de ese olvido. Basta darse una vuelta para comprobar que los animales hacen de vientre más o menos donde les da la gana, y corren libremente tras los gatos. Hagan la prueba y echen un vistazo, pocos son los que caminan con la mascota con correa y bolsitas en el bolsillo. No está de más recordarlo porque las cosas se olvidan y las malas costumbres tardan en desaparecer si no se hace algo con ellas.