Personajes coruñeses | Juan Chas Vázquez
17 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando falleció, hace ya treinta y seis años, se escribió en La Voz de Galicia: «Juanito Chas, el dueño del bar O Lionardo, era una persona rarísima, pues nunca se le oyó una palabra de crítica hacia nadie. Por eso y por su carácter amable y bondadoso pudo presumir de tener miles de amigos». Su establecimiento, al comienzo de la calle Fernández Latorre, era algo más que un bar, pues allí se celebraban desde exposiciones de pintura (como la de Villar Chao, o pintor dos nenos) a acuerdos pesqueros, comerciales (donde la palabra sustituía al documento) o inclluso futbolísticos. «Cónsul» vasco Juanito O Lionardo , como se le conocía, era, además de coruñés, una especie de cónsul vasco en A Coruña y no había partido en Riazor del Athletic de Bilbao en que sus directivos y futbolistas no hiciesen una visita al popular bar. A su muerte, el club bilbaíno envió una corona de flores que depositaron los exjugadores deportivistas Marquínez y Waldo Botana. Desde 1939 Fue en mayo de 1939 cuando Juan, con 24 años, y su hermana Carmiña se establecieron en la ciudad. La apertura de O Lionardo (nombre que se tomó de un perro llamado León) se produjo tras el regreso de Juanito de Bilbao, después de su participación en la Guerra Civil, y se mantuvo sirviendo al público en 1996, con la excepción del período entre 1985 y 1990, en el que estuvo arrendado. La fama de O Lionardo adquirió gran auge a partir de los años 50. Por allí pasaban personas de todas las clases sociales, incluyendo artistas y escritores como Mario y Eugenio Fernández Granell, Urbano Lugrís, Camilo José Cela, Celia Gámez o el ya citado Villar Chao. Peña Os Homes Chas también fue promotor de algunas iniciativas de caridad, canalizadas a través de la peña Os Homes, como la entrega de regalos a los ancianos del Asilo y del Refugio. Todas estas simpatías hacia Juanito Chas Vázquez confluyeron en su entierro en el cementerio municipal de San Amaro el 23 de enero de 1970. Alberto Martí, entonces fotógrafo de La Voz de Galicia, recordará: «La asistencia del público al sepelio fue tal que sólo puede compararse a las producidos con motivo de la muerte del alcalde Alfonso Molina o de Pedro Barrié de la Maza».