PASABA POR AQUÍ
07 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.PARECE QUE en Galicia, en España, y posiblemente en muchos otros lugares, para ocupar un alto cargo no hay que tener ninguna virtud especial. Basta echar un vistazo a cómo se designan y se cambian: para quitar un director de hospital dudo mucho que nadie se fije en si es o no un buen médico o un buen gestor. Y lo mismo para nombrarlo, claro. Aquí lo que se valora es eso de ser afín. Y en ese sentido, y sin ánimo de menospreciar, se ve que cualquiera puede optar a sentarse en la parte de atrás de un A8 o a ganar sueldos de muchos ceros. Que eso ocurra así en los cargos políticos es lógico: las ideas marcan las pautas, pero es que aquí se ha politizado casi hasta el cargo de bedel, y eso no parece muy sano. La España de los cesantes de Pérez Galdós no está muy lejos. Ojalá algún día se valoren los méritos para puestos que requieren habilidades técnicas. Los méritos, no el vasallaje.