De pleno en pleno

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

03 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

LOS PLENOS son pequeños mundos. Son reuniones en las que lo mismo puede uno dormirse que asistir a un espectáculo a la altura de las mejores obras de teatro. A veces incluso sirven para cosas útiles, pero pocas. Algunos podrían definirse como reuniones obligatorias entre personas que se odian. Otros son sólo una especie de gallinero. Los hay ágiles y los hay lentos, de ésos en los que se lee el mismo documento tres veces siguiendo absurdos formalismos. Es una lástima que no acuda más público a estos encuentros, porque allí los electores pueden conocer de primera mano la calidad de lo votado. También es una lástima que los ediles de un ayuntamiento no asistan a plenos en otro para echar un ojo. Eso serviría para que muchos se dieran cuenta de lo bien que lo hacen y tal vez para que a otros les entrase algún sonrojo y echarán de cuando en cuando el freno.