En la puerta del mundo

Francisco Espiñeira Fandiño
Francisco Espiñeira ENVIADO ESPECIAL | LONDRES

CARBALLO

FOTOS: CÉSAR QUIAN

En directo | Primer vuelo de Iberia entre Heathrow y Alvedro El avión hacia A Coruña despegó entre la niebla tras una aeronave de Virgin Atlantic

01 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Heatrow. Diez de la mañana, hora local. En las pantallas de uno de los dos mayores aeródromos de Europa sale por primera vez el nombre de la ciudad. «La Coruna». Así, con ele y sin eñe. Luce entre Múnich, Sevilla, París y Barcelona, cuyos vuelos despegarán antes, y Milán, Dusseldorf y Roma, que son algunos de los que están anunciados a continuación. A pocos metros de la pantalla, el alcalde, Francisco Vázquez, departe en un sillón con vistas a la pista en la que espera el Airbus 320 -bautizado con el nombre de Caldera de Taburiente -, que realizará la primera conexión entre A Coruña y Londres. Junto a él está Pedro Bolinaros, director de Redes de Iberia y uno de los que más apostó por abrir la nueva ruta a A Coruña. También Ángel Valdemoros, delegado de la compañía en Inglaterra. «Esperamos mover unos cien mil pasajeros al año», dicen por lo bajo, antes de pactar un aluvión de acciones promocionales. Una hora más tarde, por megafonía retumba de nuevo la orden de embarque hacia La Coruna . El comandante Ricardo Zorrilla, madrileño de nacimiento pero habitual de los aeródromos gallegos, da la bienvenida al pasaje, formado por 61 personas. Con puntualidad británica, a las 11.35 horas, inicia la maniobra de despegue. Pero Heathrow y sus cuatro terminales tienen más atascos que Lavedra en hora punta. «Nos quedan ocho aviones para despegar», dice Zorrilla. El anuncio se traduce en casi media hora rodando al ralentí. Precede al avión de Iberia uno de Virgin. Pero se ven salir aviones de todos los colores hacia los destinos más variopintos. Pocos minutos después de las doce, se consuma el despegue. «Aterrizaremos en una hora y 40 minutos. Los vientos nos son favorables», anuncia el comandante. Hay tiempo hasta para un brindis -con cava- con el que Iberia invita al pasaje que se había acercado a lo que su presidente, Fernando Conte, definiría horas más tarde como «la puerta del mundo».