PASABA POR AQUÍ
26 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.UNA SENTENCIA obliga a derribar una nave en Dumbría y su propietario tiene claro el delito que cometió: pedir licencia. Sabe que si no llega a hacerlo, podría construir lo que le diera la gana. Es de justicia que algo que se construye sin ajustarse a una normativa que en teoría debería aplicarse a todos por igual tenga que ser derribado. Pero entonces sería bueno ir comprando ya un buen número de barrenos. Sólo en Dumbría hay un buen puñado de naves que nada saben de leyes. Si a eso se le suma que no existe suelo industrial disponible en casi ningún sitio, sólo hay dos soluciones. La primera es coger la empresa y marcharse a montarla a otro lado, algo que parece que se fomenta en la Costa da Morte por parte de las Administraciones. La otra es no pedir licencia y hacer lo que a uno le de la gana. La culpa no es sólo de los promotores, también de quienes no regulan un necesidad.