ARA SOLIS | O |
03 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.DICE LA ministra de Sanidad, Elena Salgado, que la ley antitabaco está siendo un éxito. Parece que, de momento, los fumadores se están portando bien y están cumpliendo a rajatabla la normativa que entró en vigor el pasado lunes. Tan contenta está la ministra que ya anunciado que es muy posible que pronto vea la luz una ley similar que regule el consumo de alcohol. Especifica, eso sí, que el del alcohol «es un problema distinto al del tabaco». Y no le falta razón, porque hasta el momento no conozco ningún caso en el que un conductor fumado -de tabaco, digo- haya provocado un accidente mortal. No sé por dónde piensa tirar la ministra Salgado, pero imagino que lo que intentará será cortar por lo sano la venta a menores y el consumo en la calle. Ignoro dónde estará la novedad, porque, que yo sepa, hoy en día ya está prohibido que los menores beban -alcohol, claro-. Quizás a lo que se refiera la responsable de Sanidad es que van a hacer una nueva ley que obligue a cumplir las leyes que ya existen. Lo digo porque conozco a algunos adolescentes que la noche del pasado día 31 asistieron, por primera vez, a un cotillón de Fin de Año. Los jóvenes, todos menores de edad, compraron a principios de diciembre una entrada que les ofrecía barra libre en varios locales. Lo más curioso es que ni entonces, ni cuando pidieron la primera copa, nadie les pidió el carné de identidad. La venta de alcohol y tabaco a menores está prohibida desde hace años, pero parece que a nadie le interesa cumplirlas. Ni a los menores, ni a sus padres, ni a quienes les vendían los productos, ni, y esto es peor, a quienes hicieron las leyes porque, ¿cuánta gente conocen que haya sido multada por incumplir esas normativas? Confío en que la nueva ley antitabaco y la futura antialcohol tengan algo más de éxito. Aunque si no es así, siempre habrá tiempo a hacer más. Y Salgado, tan contenta.