PASABA POR AQUÍ
02 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LA LEY antitabaco, esa de la que todo el mundo habla y de la que pocos -me incluyo- conocen los detalles, está empezando a cambiar los hábitos de los vecinos de la Costa da Morte. Los ceniceros han desaparecido de las mesas de las oficinas, en los bares empiezan a aparecer grandes carteles en los que se prohíbe o se autoriza a los clientes a fumar, e incluso en estos últimos el hecho de encender un cigarrillo provoca la molesta sensación de estar haciendo algo reprobable. Es curioso, pero incluso algunos fumadores empedernidos confesaban al término de la jornada laboral de ayer haberlo llevado bastante bien, eso sí, a veces con la ayuda de métodos de deshabituación como los socorridos parches, que seguro que son el producto de moda en las farmacias. En fin, que estamos empezando a cambiar nuestros hábitos, porque, por mucho que nos resistamos, no nos va a quedar otro remedio.