PASABA POR AQUÍ
21 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EN ESTE mundo se echa de menos a personas con ganas de hacer cosas nuevas, cosas que cambien el futuro. En los 80 la gente vivía la democracia con ilusión porque se avecinaba un mundo nuevo. Hoy, es triste decirlo, la política aburre. Sólo cambia la cara y el cuerpo que va dentro del traje, dentro del A8, dentro del mismo despacho. Ni los fondos del Telexornal son distintos. La política sigue basándose en obras. Unos inauguran las que empezaron otros, y lo que importa, parece, es apuntarse tantos. Todo vuelve a ser asunto de planes estratégicos y mientras tanto, la capacidad imaginativa de quienes gobiernan parece más seca que el desierto de Atacama. La gente se abstiene porque se aburre, porque no espera grandes cambios de nadie. Sobre todo cambios que beneficien al elector. Se puede ser de izquierdas o de derechas o de lo que sea. Lo que no se puede es aburrir al personal.