ARA SOLIS | O |
08 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.YA HA comenzado la cuenta atrás para la inauguración del Carrefour. En menos de tres semanas ya podremos curiosear -y comprar- entre sus estanterías. Antes, sin embargo, tendremos que armarnos de paciencia y soportar las más que previsibles caravanas de vehículos que atestarán, inevitablemente, la AC-552. La culpa, ojo, no será del centro comercial, que simplemente agravará lo que ya venimos sufriendo desde hace años. El problema es que la vieja comarcal que comunica A Coruña con Fisterra hace años que se quedó obsoleta y los parches, a estas alturas, son insuficientes. La rotonda del Carrefour servirá para regular la entrada y salida del hipermercado -ya hay apuestas sobre de qué color será el primer coche que se la trague, porque por estos lares aún hay muchos que no entienden el funcionamiento de las rotondas-, pero de las retenciones, desgraciadamente no nos librará nadie. Hay quien dice que el problema del tráfico debería haberse solucionado antes de la llegada del Carrefour. Pero de haber sido así, mucho me temo que el centro comercial jamás habría aterrizado en la Costa da Morte. Desde la ingenuidad y el optimismo quiero pensar que los embotellamientos tendrán algo de positivo. Quizás sirvan para que aquellos que tienen la sartén por el mango se den cuenta de que ya va siendo hora de que nos hagan la vía de alta capacidad. Que la Costa da Morte, por mucho proyecto turístico, económico y social, que nos traigan no puede salir adelante si no está bien comunicada. Y si nadie se atreve a jubilar a la vieja AC-552, vayan armándose de paciencia.